Las arenas doradas de San Sebastián dan la bienvenida a los visitantes al animado País Vasco. (foto: Cameron Hewitt) Empujándome con los entusiastas comensales en el bar, mastico mi último sándwich abierto de centolla. Un pequeño plato de palillos es todo lo que queda de mi comida. Los conservo porque esto le permite al camarero contar la cuenta. Después …
![]()











